Pero no vendrá el tren, ¿verdad?

Decidimos acercarnos a la ubicación elegida. Sin maquillaje, sin vestuario, sólo ver el lugar, comprobar los datos técnicos, encuadres posibles, etc. Pero no lo pudimos evitar… y nos regalamos una hora de nuestro tiempo para disfrutar. Y no, ese día no vino el tren, pero…

 

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